Cada pieza de resina guarda una historia: un recuerdo de viaje, flores especiales, un detalle del mar, una inicial, un reloj o un objeto creado para decorar un espacio con algo único.
Aunque la resina es un material resistente, unos pequeños cuidados ayudan a que tus piezas se mantengan tan bonitas como el primer día.
Evita el sol directo durante mucho tiempo
La luz del sol constante puede afectar el brillo con el paso de los años.
Lo ideal es colocar las piezas en lugares con buena luz, pero evitando que el sol les dé directamente todo el día.
Limpieza sencilla y sin productos agresivos
Para limpiarlas solo necesitas un paño suave, seco o ligeramente húmedo.
No uses productos abrasivos ni estropajos duros que puedan rayar la superficie.
Menos es más: una limpieza suave es suficiente.
Evita golpes o caídas
Aunque la resina es firme, como cualquier objeto decorativo puede dañarse con golpes fuertes o caídas, especialmente en bordes o esquinas.
Colócalas en lugares estables donde no corran riesgo de caerse accidentalmente.
Cuidado con el calor
No es recomendable colocar piezas de resina cerca de fuentes de calor intenso como hornos, estufas o chimeneas, ya que las temperaturas altas pueden afectar el material con el tiempo.
Disfrútalas sin miedo
Tus piezas están hechas para disfrutarse, decorar tu hogar y acompañarte en tu día a día, no para guardarlas en una caja.
Con estos cuidados básicos podrás conservarlas bonitas durante mucho tiempo y seguir disfrutando del recuerdo o del detalle que representan.

